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  • MULE CROSSING: Recompensas, convites, persuasión y sobornos

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    Por Meredith Hodges

    Es importante conocer las diferencias entre recompensas, convites, persuasión y sobornos con el fin de emplear correctamente el sistema de recompensas del entrenamiento llamado Modificación del comportamiento.

    Regla número uno: Los convites y sobornos nunca deben ser usados durante el entrenamiento. Sin embargo, la utilización adecuada de las recompensas y la persuasión producirán los comportamientos correctos.

    Con el fin de recompensar a su equino correctamente para realizar las tareas, es importante saber la diferencia entre una recompensa y un convite, y entre persuadir y sobornar. Empecemos con algunas definiciones básicas de estos términos:

    Recompensa: algo deseable dado por una tarea que fue completada

    Convite: un regalo inesperado dado simplemente porque será disfrutado

    Persuasión: persuadir suavemente sin dispensar la recompensa

    Soborno: persuadir al animal dispensando indiscriminadamente convites

    Recuerde darle a su equino una recompensa sólo después de que se haya realizado una tarea específica que usted le ha pedido -o incluso una asimilación de esa tarea, lo que significa realizar pasos pequeños para completar la tarea. La recompensa se debe dar inmediatamente después de la finalización de la tarea y entonces su equino debe tener tiempo para disfrutar de su recompensa antes de pasar a la siguiente tarea. Si a su equino se le da una recompensa de comida sólo por buenos comportamientos, será más probable que continúe repitiendo sólo aquellos comportamientos por los cuales es recompensado y usted puede comenzar a “moldear” su comportamiento de una manera positiva.

    Los convites, por otro lado, son un alimento que le gusta especialmente a su caballo, que se dan de forma aleatoria y sin propósito. Dar convites al azar durante el entrenamiento puede resultar en señales cruzadas y confusión en su animal. Los convites como la menta e incluso los “convites de caballos” son generalmente una fuente de alimento inapropiada para los caballos y cuando se les dispensa demasiado libremente, se sabe que causan problemas de salud equinos, por lo que renuncie a los convites de cualquier tipo durante el proceso de entrenamiento.

    Persuadir y sobornar puede parecer lo mismo, pero no lo son. El soborno sugiere la dispensación real de una recompensa antes de que la tarea se haya completado. El soborno es la dispensación indiscriminada de convites y no es la manera de comunicar claramente a su equino cuál es realmente un comportamiento positivo y cuál no lo es. Las recompensas y la persuasión a menudo se confunden con el soborno, pero las recompensas se dispensan para una tarea sólo cuando se ha completado, y persuadir con la promesa de una recompensa a menudo se puede usar para ayudar a su equino a dejar de plantarse y tratar de realizar la tarea que le ha pedido. Entonces la recompensa se da solamente cuando él ha terminado la tarea.

    Como un ejemplo de persuasión, usted puede extender un puñado de avena arrollada para atraer a su equino más cerca de un obstáculo, pero no debe recibir el puñado de avena hasta que complete la tarea requerida o avance una distancia suficiente hacia el obstáculo para merecer una recompensa. Si su equino no llega hasta un obstáculo, incluso para obtener una recompensa, puede modificar la tarea pidiéndole a su equino que se acerque más al obstáculo y luego se detenga (pero sin retroceder). Entonces la recompensa puede ser dispensada por el acercamiento parcial y detención, porque estas acciones aún califican como una asimilación de la tarea más grande que debe completar. Si retrocede totalmente no debe ser recompensado y tendrá que volver al comienzo de la tarea y volver a intentarlo.

    Una palabra amable o una palmadita en la cabeza puede ser agradable para su equino, pero no necesariamente asegura que el comportamiento deseado se repita. Sin embargo, una recompensa de alimentos asegura que los comportamientos deseables se repetirán, porque la comida es una recompensa sólida y tangible. La recompensa del alimento apoyará la caricia (la caricia es algo que usted hace probablemente todo el tiempo de todos modos). Cuando usted visita a su equino, es probable que le acaricie la nariz o la cabeza y lo salude, pero no hay demandas reales de ninguna tarea particular que se le pida a su equino- usted y su equino simplemente están interactuando. Usted lo está acostumbrando a tocar, descubriendo cómo le gusta ser tocado y aprendiendo acerca de sus respuestas, que en realidad es parte de la impronta.

    El problema con zanahorias, manzanas y otros alimentos que la gente usa como convites es que no son algo por lo cual el caballo continuará trabajando y no son opciones saludables para su animal en grandes cantidades. Después de una cantidad de tiempo limitada, los equinos pueden fácilmente saciarse con la mayoría de los convites. Es como un niño con un montón de caramelos. Una vez que se llenan no quieren más caramelos y dejarán de trabajar para recibir la golosina. Muchos alimentos usados como convites, cuando se dan demasiado libremente, también pueden causar que su animal se vuelva tenso o hiperactivo. Sin embargo, según mi experiencia un equino seguirá trabajando por la avena arrollada, siempre y cuando usted la reparta. La avena arrollada es saludable para el cuerpo y no hace que un equino se vuelva tenso y difícil de manejar.

    Cuando use recompensas, siempre comience con recompensas generosas para todos los nuevos comportamientos. Esto significa que, cada vez que enseña algo nuevo, va a dar recompensas generosas por la mínima asimilación del comportamiento correcto. Por ejemplo, si su potro está atado a la cerca y ante su acercamiento, él deja de jalar, es hora de alejarse de la cerca con él y ver si él lo sigue. En esta primera lección de conducción, lo desatará y le pedirá que dé un paso hacia usted. Si lo hace, recompense generosamentese ese paso hacia usted, espere a que él termine de masticar su avena y luego pídale que de un paso adelante y hacia usted. Si cumple y da otro paso adelante, recompense generosamente ese paso también. Durante la primera lección, usted estará recompensando cada paso que él haga hacia usted. Recuerde mantener la lección breve (unos 15 minutos) y pídale sólo los pasos que él dé voluntariamente.

    Entre lecciones, deje que su equino tenga un día libre para descansar. Cuando usted regrese para la segunda lección, átelo a la valla y revise con él su última lección desde el principio. Debe recordar las lecciones anteriores y estar dispuesto a seguirlo de inmediato para ser recompensado. Si él parece dispuesto a seguir su ejemplo, desátelo y pídale que dé un paso adelante como antes, pero esta vez, en vez de darle la recompensa al dar el primer paso, simplemente diga: “Buen chico” y pídale un segundo paso adelante antes de recompensarlo con la avena. Ahora va a progresar de a un paso adelante antes de recompensar a dos pasos adelante antes de recompensar.

    Si no va a dar el segundo paso adelante, entonces dé la recompensa por el primer paso, espere a que él termine de masticar y pídale de nuevo dos pasos antes de recompensarlo de nuevo. Si cumple, entonces puede recompensarlo cada dos pasos durante esa lección y abandonar después de quince minutos. Déle otro día entre lecciones y luego proceda de la misma manera, comenzando con una revisión de la lección anterior, luego una recompensa por el primer paso, y luego cada dos pasos. Durante esta lección, ahora puede pedir tres pasos y puede continuar pidiendo tres o más pasos durante esta lección, siempre que dé estos pasos voluntariamente y luego deje de obedecer por su cuenta para recibir su recompensa. Ya no es necesario contar los pasos, siempre y cuando ofrezca más pasos entre recompensas cada vez. Si, debido a su entusiasmo, comienza a embalarse, deténgalo e inmediatamente recompénselo por detenerse. Esto asegurará que él mantenga su atención en usted y la tarea a mano. Este proceso metódico y deliberado está preparando el escenario para una relación de trabajo positiva y saludable con su equino.

    Así es como usted comienza con el entrenamiento de conducción, y también cómo debe proceder con todas las cosas nuevas que le enseñará a su equino. En el comienzo del entrenamiento en conducción, será recompensado incluso por asimilar lo que usted está pidiendo. Por ejemplo, cuando llega a franquear obstáculos, su objetivo puede ser cruzar un puente, pero cuando su equino ve el puente adelante, puede detenerse o comenzar a retroceder. En este punto, déjele que retroceda hasta que se detenga. Vuelva atrás y repita los pasos que hizo antes de acercarse al obstáculo. Entonces, pidiéndole sólo un paso a la vez, proceda como usted lo hizo durante su trabajo de entrenamiento de conducción en suelo hacia el puente, recompensando cada paso que él hace. Dígale verbalmente lo valiente que es y continúe recompensando cualquier paso que tome hacia el obstáculo antes de seguir adelante. Recuerde detenerse en todo intervalo en el que se vuelva tenso, pida un paso más para ser recompensado, y luego permítale que se asiente y se vuelva a enfocar antes de pedir más de él.

    Una vez que él va al puente sin problema, usted no tiene que recompensarlo todo el camino hasta el puente. Sólo recompénselo cuando llegue al puente. A continuación, suba al puente y pídale que suba al puente con sus dos pies delanteros, que es otra tarea nueva. Si pone un pie en el puente o incluso trata de levantar un pie y ponerlo en el puente, asegúrese de recompensar ese comportamiento. Una vez que tenga un pie firmemente colocado en el puente, mantenga la tensión en la rienda y pida que su otro pie delantero suba al puente. Si él coloca su segundo pie en el puente, entonces puede recompensarlo por tener ambos pies delanteros sobre el puente. A continuación, usted va a seguir adelante y sólo camina por el puente al otro lado, pausa y recompensa. Luego, termine esta lección. En su próxima lección, si es necesario, repita el enfoque de la misma manera si empieza a negarse. Sino, pídale que pise con las dos patas delanteras en el puente, que se detenga, asegúrese que está de pie en cuadra y recompense ese comportamiento.

    Ahora ya no necesita recompensar por colocar un pie sobre el puente. Esto se denomina “desvanecimiento o eliminación gradual” de la recompensa por un comportamiento anterior (un paso), al tiempo que introduce el nuevo comportamiento de caminar hasta el puente, detenerse y luego colocar dos pies delanteros en el puente. Espere un momento para que él mastique su recompensa y luego pídale que continúe hacia el puente, se detenga y se pare con cuatro patas en el puente y recompense. Si no cumple y no se detiene en el puente, simplemente vuelva al principio, encare el puente como se describió e intente de nuevo hasta que se detenga para ser recompensado con las cuatro patas colocadas sobre el puente.

    Luego, pídale que coloque sus dos pies delanteros en el suelo mientras deja sus dos patas traseras en el puente. Luego pídale que se detenga y que se pare en cuatro para ser recompensado. Esta es una posición difícil y si no puede lograrlo en el tercer intento, puede que tenga que dar un paso adelante y ayudarle en su equilibrio, y luego recompensarlo cuando se asiente en esta posición.

    El último paso sobre el puente es retirar las patas traseras del puente, parar y cuadrar una vez más antes de que sea recompensado. Esto hace dos cosas. Hace que su equino esté atento al número de pasos que está pidiendo y lo pone en buena postura en cada etapa para que su cuerpo se desarrolle correctamente. En lecciones futuras, los pasos en el acercamiento al puente ya no necesitan ser recompensados y a medida que se vuelve más atento, él aprenderá a detenerse en cualquier momento que usted le pida y esperar a su señal para proceder. Después de varios meses de esta atención meticulosa a estos pasos detallados, no necesariamente necesitará ser recompensado con la recompensa de comida cada vez: una palmadita en el cuello y palabras amables de apoyo deben ser suficientes. Las recompensas se pueden dar para “bloques” enteros de pasos cuando los completa con éxito.

    He aquí una pregunta que mucha gente pide: “Esto está bien mientras mi animal y yo seguimos trabajando desde el suelo, pero ¿qué pasa cuando finalmente voy a montar? ¿Sigo recompensando cada nuevo comportamiento cuando monto? “La respuesta a esa pregunta es,”no, no lo hace”. Si usted hace su trabajo de suelo correctamente, eso determinará todas las cosas que usted estará haciendo mientras está montando incluso antes de que usted se suba. Su equino ha sido generosamente recompensado por detenerse cuando usted jala de las riendas y las cuerdas de conducción, y él ha sido recompensado por dar la vuelta y retroceder y todo lo demás que necesita aprender antes de que realmente usted lo monte, así que lo único que queda para acostumbrarse sería la exposición a sus piernas en sus lados. Pronto aprenderá que sus piernas lo empujan en la dirección del giro que usted está indicando con sus riendas. Para esta acción, no necesita ser recompensado.

    En la progresión natural del entrenamiento correcto -incluyendo durante el entrenamiento de montaje- su equino también debería ser recompensado cuando en un comienzo lo está acostumbrando a estar montado. Déle la recompensa de avena por estar parado mientras intenta montar (es decir, caminando hacia él, sosteniendo la rienda izquierda y alcanzando el cuerno de la silla de montar), y luego cuando usted se cuelga de cada lado de su cuerpo con un pie en el estribo (primero en un lado y luego en el otro lado), y, finalmente, de cada lado de su cuerpo mientras que usted se sienta sobre su espalda. Cuando usted le pide que dé vuelta su cabeza para tomar la avena de su mano, puede estar seguro de que su atención estará en usted porque esta acción lo obligará a mirarlo para recibir su avena. Luego recompénselo nuevamente por estar parado mientras desmonta. Por lo tanto, en el momento en que realmente llega al punto de montar en un campo abierto, él ha sido recompensado por tenerlo a usted en su espalda y por comportarse bien a través de todos los ejercicios que se le exigió durante el entrenamiento en el redil redondo.

    Es posible que primero usted desee trabajar con cuerda con su equino cuando pase a la arena abierta. Trabaje con cuerda en la línea de cuerda y recompénselo durante esa parte de su entrenamiento en la arena. Cuando esté listo para montar en el campo abierto, tenga un poco de avena en sus bolsillos para ofrecerle cuando monte a cada lado las primeras veces. Esto asegurará que su atención se enfoque en usted. Una vez que está acostumbrado a ser montado, ya no tendrá que recompensarlo en medio de las lecciones de montaje. Si no mantiene su atención en su trabajo en la arena abierta, esto significa que no ha pasado suficiente tiempo en el trabajo de suelo y debe volver atrás su régimen de entrenamiento hasta el punto en el que él logra mantener la atención y se desempeña correctamente, incluso si significa volver al trabajo en el redil redondo o de conducción. Si, en las etapas de trabajo en suelo, le da muchas recompensas de alimentos de la manera correcta, mientras lo asea y ensilla, su equino habrá sido suficientemente recompensado y no requerirá otra recompensa hasta después de su entrenamiento cuando regrese a la estación de trabajo y lo desensille. Esto se llama gratificación retardada. Cuando lo desensilla y hace su última hora de aseo antes de dejarlo, otra vez sea generoso con la avena arrollada y elogie a su equino por un trabajo bien hecho. Las recompensas se dispensan muy específicamente y despejan el camino a una base sólida de confianza y amistad.

    Para obtener más información sobre Meredith Hodges y su completo programa de entrenamiento de equinos, visite LuckyThreeRanch.com o llame al 1-800-816-7566. Eche un vistazo a la página web de sus hijos en JasperTheMule.com. También, encuentre a Meredith en Facebook, YouTube y Twitter.

    © 2013, 2016 Lucky Three Ranch, Inc. Todos los derechos reservados.

     

  • (En inglés) MULE CROSSING: A Miracle For Excalibur

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    By Meredith Hodges

    It was the first week in December. The trees had long since lost their brilliant fall colors, the grass had turned to brown, and the air held the chill of winter. The mules, donkeys, and horses of the Lucky Three breeding farm basked in the peaceful morning sun, awaiting their morning feeding. We made the rounds, checking each animal and were surprised to come upon our jack, Lucky Three Excalibur, otherwise known as “Zee,” in a very depressed state. This was not normal for him and caused us some concern. Zee was a very special Mammoth donkey jack. His grandsire, Little Jack Horner had been famous for the production of refined, attractive and horse-like saddle mules. For years, we searched for just the right jennets to begin producing Mammoth jackstock that would carry on this tradition. However, Little Jack Horner kept producing daughters from the jennets. Finally, we bred L.J.’s three daughters to another fine jack, Blue Zebulon from the Bitterroot Mule Company and each of them had a jack colt. Lucky Three Excalibur was the finest of the three jack colts. He was tall, refined, black, and beautiful! He was the successful culmination of years of breeding research and implementation of the knowledge we gained.

    zeephotosrobin10-22-130013_ccNo other was as loving, affectionate, and willing as Zee! His ground training went smoothly and he was trained to breed in hand with no difficulties. Clients were exceptionally pleased with his offspring and he went on to become a star. Zee was actually broke to ride while shooting the donkey training videos for the Training Mules and Donkeys video series. Zee’s career soared when the videos were revised for television and he obtained a starring role in the making of the Discovery Channel’s “The Ultimate Horse.” If he was born handsome, he grew to be even more magnificent. In adulthood, he matured to 15.2 hands sporting the shiniest black coat and incredibly good conformation for a Mammoth donkey.zeephotosrobin2-10-22-130001

    When I saw him standing so depressed, I thought about the years that went into his making and hoped this wouldn’t be more than a mild colic. We called our vet who came out and did a complete checkup. He said he wasn’t really sure what was going on with him, but it wasn’t colic and after a week with no change, he suggested that we take him to Colorado State Veterinary Teaching Hospital for further examination. Trooper that he was, Zee loaded easily, but it was evident that he was in distress.

     

    cropmerzee2007-8Zee was presented to the Colorado State Veterinary Hospital in Fort Collins with a history of being off his feed for almost a week. At the hospital, they did a barrage of testing and diagnosed him with “idiopathic hematuria and interstitial nephritis.” At this point his prognosis was only fair. Physical exam findings and laboratory results revealed that Zee initially was presented with “signs of mild hematuria and azotemia (decreased renal function). His kidney enzymes were increased in his blood and he had an inflammatory complete blood count. He passed blood-tinged manure on several occasions, but this resolved itself. He was treated with antibiotics, anti-ulcer medications and intravenous fluids. Over the course of his hospitalization, his attitude and appetite improved as his azotemia improved. He was removed from intravenous fluids when his creatinine stabilized at about three.”

    “Shortly thereafter, the hematuria worsened and he was urinating large amounts of frank blood. Bladder endoscopy initially revealed urine coming from both ureters, but over time, the hematuria worsened endoscopy revealed that the blood was originating from the left kidney and the right kidney was not producing much urine. A biopsy of the right kidney revealed an interstitial nephritis (inflammation) with signs of regeneration. The bleeding continued and Zee’s pack cell volume fell to 10% necessitating a transfusion.”

    Back at the ranch, Little Jack Horner knew something was really wrong. My face and demeanor must have said volumes. I had been to the vet hospital everyday, spending at least an hour with Zee, brushing, massaging, talking and doing everything I could think of to keep up his spirits. He was nearly immobile, but on good days, we could take a short walk. He was so weak, even the short walks were laborious. He would stop and put his head down to consider nibbling the dried grass, but quickly gave up the effort. He would have to stop and rest after only a few steps. He had dropped over 100 pounds of body weight. It was apparent…he was dying.

    croplj11-16-11-005I told Little Jack Horner that this day he would have a very important mission. He was the best choice for the blood transfusion to his grandson. L.J. seemed to understand and gave me no trouble when I loaded him into the trailer and took him to the vet hospital. When we arrived, they asked if we needed to sedate him. All I had to do was look at him to know he was going to be a trooper, too. No sedation was necessary. L.J. stood like the champion he was while they extracted pints and pints of blood from him. I let L.J. know how grateful I was for his contribution to his grandson’s health. He was quietly appreciative.

    The days immediately following the transfusion, Zee seemed to improve, and then crashed again. A renal nuclear scan revealed that the left kidney was producing the majority of the urine, but that the right kidney was functional. This made removal of the left kidney impractical.

    The vet hospital told me that there wasn’t much hope and that I would probably have to make “a decision.” I knew what they meant, but I wasn’t ready to give up quite yet. I believe in miracles and I also believe in exhausting every possible avenue of hope. I had but one last long shot left. I asked the hospital if they would mind if I brought in my equine chiropractor/acupuncturist, David McClain. Since there was no more they could do for Zee, they agreed. Dr. McClain treated Zee three different times at the hospital over a period of days. Zee was monitored daily for a falling hemocrit and periodically creatinine measurements and complete blood counts were performed. Zee was removed from antibiotics when his blood count normalized. On January 11, 2000, Zee’s urine no longer contained frank blood and he was observed for two more days and then discharged.

    It was almost comical the day he was discharged. When I arrived with the trailer to take him home, doctors, vet techs, students and a hoard of others emerged from the hospital to see him off. It was incredible to see the number of friends that Zee had made during his stay. Each of them had tears of happiness on their faces knowing how close to death he had come.

    cropzeeshrakeclinic2006We monitored Zee very closely for the next year and he steadily improved. We can really only guess what caused all this, but the most reasonable assumption would be that he wrenched his back after covering a mare, pinched the blood supply to the kidneys and caused a secondary infection. Manipulation and acupuncture by the equine chiropractor relieved the pressure and promoted healing. There was a great deal of trauma to his body and we still weren’t sure he would really make it back to normal with his kidneys being so compromised, but did make it through and was happy and healthy for several more years. You would never know he had been through so much.

    Zee’s illness brought a lot of people together, sharing the things that each had to offer. If I had learned nothing, I had learned to value what others have to offer, no matter how insignificant it may seem. When we share who we are, we can create miracles. Zee shared his miracle with all of us and it resulted in the donkey training books and videos that I have produced to share with the world!

    To learn more about Meredith Hodges and her comprehensive all-breed equine training program, visit LuckyThreeRanch.com or call 1-800-816-7566. Check out her new accredited equine university at TMDEquineUniversity.com and her children’s website at JasperTheMule.com. Also, find Meredith on Facebook, YouTube and Twitter.

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  • (En inglés) MULE CROSSING: Longears Loving Impact

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    By Meredith Hodges

    “Behold, thy King cometh unto thee:

       he is just and having salvation; lowly

         and riding upon an ass, and upon a colt

           the foal of an ass” Zechariah 9:9

    3-donkeysThese words have been an inspiration to all who have heard them since the time they were written—to those of us who love Longears, the words carry the message of a lifetime and the secrets of a dream. Not only did the Lord Jesus ride into Jerusalem on the back of an ass, but remembrances of that ride are clearly marked on the backs of many asses since in the form of a cross. One can really only guess at why asses received this unique blessing, but as the Lord blessed the asses, so they have in return endeavored to bless us with their righteous ways.

    It would seem that the asses were chosen because they represent more fully the characteristics in all of us that are just and good. The most evident inspiring characteristic of the ass is his undying affection for humans and the patience he exhibits when dealing with them; an excellent portrayal of this affection and patience is found in Marguerite Henry’s story of “Brighty of the Grand Canyon.” In addition, asses are not possessive creatures: they do not seek to impress, nor do they have inflated ideas of importance; they are humble, not greedy or selfish, and are content to give freely all that they have to give. There is no limit to their endurance and no end to their trust. Unpleasant moments are undoubtedly remembered, yet forgiven when requested and owners are inspired to be more constructive in their methods. Within asses, there is a hidden hope of happiness, contentment, peace and brotherhood. The inspiration of these noble characteristics does not go unnoticed as asses ennoble those around them.

    Throughout our lifetimes, we are faced with challenges and choices, most of which are met by trial and error. Asses limit and simplify our choices, leaving us less room for trial and error and more chance for success. An example of this could be the man who could not make his donkey cross the bridge over a deep, wide canyon. Failing to cause the donkey to cross the bridge, the man spent much extra time walking his donkey down one side of the canyon and up the other. As they rested at the far side of the bridge, a horse and rider approached the same challenge; the horse balked, but the rider forced him onto the bridge. At about the middle of the bridge, the boards were rotted and horse and rider plunged to their death… a costly lesson. “He who trusts in himself is a fool, but he who walks in wisdom is kept safe” (Proverbs). Stop, look, and listen with your heart as well as your ears–your donkey has much to teach you.

    croplj11-16-11-005Man has always sought to better himself and his environment. He seeks to set shining examples to all, however, he falls short due to negative aspects in his character. The ass, who has always been humbled, does not seek to set examples, he IS an example with his honest and faithful ways; he is quick to accept that which is good and tolerant of all else. This unique character coupled with his physical abilities makes him an excellent life partner.

    Perhaps, the most important and unselfish contribution the donkey has made in this world is his willingness to produce offspring not of his own species. We can fantasize the reasons for this–perhaps, he saw a chance to combine his incredible character with the physical beauty of the horse, again to try to please us humans and make him more attractive to us. But whatever the reasons, mules and donkeys are attracting more humans with each passing year. They instill in us a desire to support and promote their cause which in turn becomes our cause. What human can detest the cause of happiness, contentment, peace, and brotherhood?

    It is apparent, like never before, the impact that Longears are having on people all over the world. The shows and events including them have grown tremendously over the last 40 years, and the number of people affected by them has increased so much that we now see enough people in localized areas to put on their own events. In Colorado, for example, the only shows for Longears were incorporated into larger shows such as the Colorado State Fair and the National Western Stock Show. Today, counties are taking initiative to include mules and donkeys in the county fairs, and local riding clubs are inviting them to participate in annual All-Breed shows. Increased understanding and appreciation for the positive qualities of Longears brings more and more people together all the time. Their generous ways have positively influenced people toward a genuine pursuit of happiness. Why is this phenomenon occurring? Because… “We may not realize that everything we do affects not only our lives, but touches others too. For a little bit of thoughtfulness that shows someone you care creates a ray of sunshine for both of you to share — Yes, every time you offer someone a helping hand, every time you show a friend you care and understand, every time you have a kind and gentle word to give, you help someone find beauty in this precious life we live. For happiness brings happiness, and loving ways bring love; and giving is the treasure that contentment is made of” (Amanda Bradley).

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